Nos enfrentamos a tiempos diferentes, aún con retos sanitarios, escolares, de comenzar a vivir una nueva normalidad. Ana Laura Garza, Fundadora de Primeros Auxilios Emocionales, nos comparte importantes reflexiones.

¿Cuáles han sido los grandes cambios a nivel socioemocional que has observado en las familias desde que comenzó el período de aislamiento por la pandemia?

En todas nuestras relaciones hay situaciones latentes, la familia no es excepción. Por tanto, el confinamiento y los cambios derivados de la pandemia como en las personas, ha sacado lo mejor y lo peor en cada familia. Esto no tiene que ver con la conformación de la familia, sino con su grado de funcionalidad. Al tratarse de un factor externo, fuera de control, inesperado y con riesgo de muerte, las reacciones aparecen y generan encuentros y desencuentros… y un cúmulo de emociones y sentimientos.

Nos movemos entre dos grandes polaridades: La funcionalidad y la disfuncionalidad.

Entre los aspectos positivos de la pandemia están la solidaridad, más comunicación, más colaboración, más contención emocional, más independencia doméstica de la familia sin sobrecargar a la mamá o ambos padres. Un mayor respeto a cada uno de los integrantes. La adaptación de la tecnología de nuestros adultos mayores. También la solidaridad hacia la familia extendida: abuelos, tíos, primos, hermanos, etc. y la comunidad: vecinos, grupos de la iglesia, causas sociales, etc. ante los efectos de la pandemia en la salud física, mental, emocional y económica. Esto nos habla de más sensibilidad, empatía y humanidad. Y esto es una de las grandes bendiciones escondidas de la pandemia.

Al aumentar la disfuncionalidad, el lado negativo de esta situación se manifiesta en violencia física, mental, emocional, económica y sexual; involucrando parejas, hijos e incluso adultos mayores. Las separaciones y divorcios han aumentado porque los problemas latentes que las parejas venían postergando tuvieron que enfrentarse al compartir más tiempo y espacio. En ocasiones, esto es mejor para detener la violencia. Desafortunadamente las escasas capacidades para comunicarnos no ayudan a resolver problemas de pareja y familiares, de la mano con la resistencia a acercarse a ayuda profesional, hacen más compleja la situación.

Además, el estrés generado por el trabajo, la escuela en casa y los efectos económicos ha sido un reto para todos. Tanto grandes como pequeños, necesitamos volvernos expertos en manejo de estrés, para adaptarnos positivamente a las nuevas situaciones.

La dinámica familiar ha cambiado desde el inicio de la pandemia

Cambios observados en los padres y madres de familia

En padres y madres de familia, he podido observar:

1 Estrés por la incertidumbre, las afectaciones económicas y duelos;

2 Cansancio por las medidas de bioseguridad, el confinamiento y los cambios de home office a presencial y viceversa causados por los semáforos;

3 Mucha culpa por que hijas e hijos no están viviendo “lo que deberían vivir”, situación que está totalmente fuera de su control.

La parte positiva es que se ha generado un alto grado de adaptación, la creatividad aplicada a cada momento para la solución de problemas, la perseverancia y el sentido común. Creo que hemos rescatado valores que estábamos perdiendo como disfrutar estar en casa, compartir la vida cotidiana, cocinar, hacer los quehaceres domésticos, disfrutar lo simple de la vida cotidiana.

La nueva normalidad en jóvenes

Desde antes de la pandemia, observaba algo que llamo “Vulnerabilidad Emocional” en las nuevas generaciones. También tendencia a la vida sedentaria, el sobrepeso, el uso excesivo de la tecnología y los videojuegos. Algo recurrente era la tendencia al aislamiento. Con la pandemia, esto se ha acentuado.

Hay un cansancio enorme de la educación en línea en la mayoría de los jóvenes. Como es el caso del trabajo en casa, los límites en los tiempos de estudio, tareas y descanso se han perdido. Con esta nueva situación, en ocasiones se sobrecargan de tareas. Y no son pocos los casos que he podido ver de propensión a deserción escolar y bajas notas escolares; de la mano de casos de jóvenes con pensamientos, planes y/o intentos suicidas.

Por otro lado, han logrado adaptarse a nuevas formas de conocer y convivir con las aplicaciones y plataformas virtuales; y las reuniones con bajo aforo y sana distancia.

Los efectos en su desarrollo personal, estudiantil y profesional los estaremos observando en los siguientes años. Aún falta camino por recorrer en la pandemia para todos.

Resiliencia en niños y adolescentes

La ventaja de las personas más jóvenes es que están creciendo con esta nueva realidad, no tienen punto de comparación y mucha oportunidad de adaptarse, aunque cada etapa tiene su reto. Mucho tendrá que ver el acompañamiento y recursos de sus padres y cuidadores.

Es necesario cuidarlos del sedentarismo, sobrepeso y aislamiento. Fomentar la comunicación de emociones y sentimientos. Es posible hacerlo a través del arte: dibujo, pintura, escultura, canto, música, baile, entre otros.

Nuestros hijos e hijas tienen derecho a la privacidad, nunca al aislamiento. Y menos si se han infringido alguna lesión o hay indicios de ideas suicidas.

Es posible ayudarlos a equilibrar su agenda y evitar el abuso de los videojuegos y las redes sociales involucrándolos en las tareas de casa.

Muchos pequeñitos se sienten culpables por la separación, divorcio o muerte de sus padres. Es importante la ayuda profesional oportuna.

Aplica en todas las edades de los hijos: a mayor libertad y derechos, mayores responsabilidades. Esto nos ayudará a impulsar su madurez en cada etapa de vida.

En tu experiencia, ¿cuál es la nueva dinámica de las familias con niños y adolescentes en casa?

La nueva dinámica de niños y adolescentes en casa implica de forma sistemática entrenarlos en la colaboración y trabajo en equipo con miras en la preservación de la vida y la salud integral.

De la mano del acompañamiento para lograr desarrollar habilidades para vivir: ¿Qué necesitan saber tus hijas e hijos para sobrevivir sin ti?

Hay que ayudar a la continuidad de sus estudios con la mejor adaptación posible impulsando la comunicación y el desarrollo de sus habilidades sociales.

¿Se pueden desarrollar bases socioemocionales sólidas por medio de una pantalla?

Mi respuesta es si. Recordando que las bases socioemocionales las sentamos en casa, en la familia. Un niño que cuenta con esto desde casa, como ocurría en clases presenciales, se adaptará con más facilidad a interactuar positivamente con otras personas aún en forma virtual. El acompañamiento de padres y cuidadores es vital.

La práctica frecuente de la colaboración en las tareas domésticas en casa en este momento cobra una importancia especial. Si tu hijo hace un buen equipo en casa, será más sencillo para él o ella hacer equipo en clases presenciales o virtuales.

¿Qué recomendaciones darías en cuanto a la conciliación del trabajo en casa de los padres de familia con los hijos que están tomando la escuela de forma online?

Ha sido uno de los mayores retos de la pandemia. Todos estamos aprendiendo. Al principio todos tratamos de conservar el orden. Conforme transcurrió la pandemia las líneas divisorias entre trabajo, escuela, descanso y tareas domésticas se perdieron.

En tu punto de vista, ¿qué lecciones nos deja como padres y madres la aparición de una pandemia como la que se ha estado viviendo?

  1. La importancia de mi autocuidado, mi autoestima y mi salud integral.
  2. La consciencia de que mi vida tiene un tiempo definido.
  3. La importancia de nuestra pareja.
  4. Tener equilibrio entre derechos y obligaciones de todos los integrantes de la familia.
  5. Disfrutar intensamente el presente. No dejar ninguna muestra de afecto para después.
  6. Formar a nuestros hijos e hijas para que no nos necesiten.
  7. Prepararlos para situaciones de emergencia.
  8. Enfocar nuestros esfuerzos a que sean doméstica y financieramente independientes. Para que en su vida adulta busquen compañeros de vida, no quien los mantenga o les haga de comer.
  9. Perdonarte y perdonar a los demás.
  10. Escuchar el doble de lo que hablamos.

¿Qué mensaje de esperanza le podemos traspasar a nuestros hijos a partir de lo que todos hemos vivido?

Durante miles de años la raza humana ha sobrevivido a diferentes retos desde cambios climáticos hasta guerras mundiales. Estamos vivos hoy gracias a los ancestros que cazaron al mamut y salieron ilesos del tigre diente de sable.

La generación de la pandemia de cualquier edad tenemos la responsabilidad de sobrevivir y hacer un mundo mejor aprendiendo del pasado, resolviendo el presente y mirando hacia el futuro, sin perdernos de vivir el hoy.

Nuestras hijas e hijos son la gran oportunidad para que el mundo se encamine a una humanidad más sensible, empática, incluyente, respetuosa y profundamente cuidadosa del planeta que habita.

Por último, ¿qué te gustaría compartir con los padres y madres de familia que nos leen?

Me gustaría compartirles un ejercicio para interiorizar y practicar.

Cierro la entrevista, con las siguientes recomendaciones:

1. Está bien sentir lo que sientes, siempre y cuando no te lastimes ni lastimes a nadie.

2. No es tu culpa la pandemia. Tus hijos van a sobrevivir y serán personas felices; como lo fueron nuestros ancestros que sobrevivieron la revolución o las guerras mundiales.

3. ¿Qué harías si te quedaran 24 horas de vida? Atesora lo que la pandemia viene a enseñarte y no dejes nada para después, porque no sabemos si estaremos viv@s. Y esto ya lo sabías, la pandemia solo ha venido a recordártelo.

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Ana Laura Garza García MDH-CPSM, es Consejera Profesional, especializada en Salud Mental, Psicología Positiva y Focusing. Master en Desarrollo Humano, Consejería Clínica y Salud Mental. Fundadora de EdDInstitute. Creadora de Brigadas de Primeros Auxilios Emocionales PAE+, al servicio de la Vida.

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