En el marco del día de las personas con alguna capacidad especial, queremos reconocer a sus mamás y papás. 

Dedicamos este espacio a ellos para que nos cuenten lo que significa vivir y criar a niños con capacidades especiales.

 

Como un niño introvertido, alegre y  amoroso es Patricio, nuestro héroe adolescente de 14 años.

 

Foto de Patricio

Platicamos con Silvia su mamá quien nos contó que fue a la edad de 2 años 6 meses cuando a Pato le diagnosticaron Autismo en 2o grado.

Desde el momento del diagnóstico, comenzaron las visitas al pediatra, otorrinolaringólogo, neurólogo, psiconeurólogo, psicólogos y centros de educación especial.

A nivel personal Silvia vivió grandes cambios: “Mi vida cambió porque haces planes para tu hijo y te das cuenta que es probable que  no se cumplan. Obviamente sientes tristeza, pero es difícil describir lo que se siente porque cada quien vive su duelo de manera diferente”.

“A pesar de que fue un momento doloroso, triste e incluso temeroso porque sentía miedo de no tomar decisiones correctas para mi hijo finalmente fue eso: un momento y casi de inmediato me levante. Desde entonces pruebo  todas las alternativas que estén a mi alcance y lo ayuden a que tenga calidad de vida”.

La dinámica familiar tampoco estuvo exenta de cambios, Patricio es el hijo  mayor, luego sigue su hermana Montse de 11 años y su hermanito Leo de 2 años. Nos comenta su mamá “Desde que mi esposo y yo supimos el diagnóstico de Pato, nos estamos reeducando en la manera de enseñar a nuestro hijo ya que no aprende de la misma forma que los niños atípicos”.

“Se necesita trabajar duro: el tiempo es oro y la vida no es una eterna terapia. No hay nada de malo en ‘autistear en familia’ y ver sonreír a Pato”.    

En cuanto a su vida en comunidad nos comentó: “duele que los demás te vean con lástima, que se alejan e incluso te retiren poco a poco su amistad”.

Al preguntarle si tenemos en Nuevo León una cultura adecuada para el desarrollo de los niños y niñas con capacidades especiales nos responde que no “aunque se trabaja en ello y se ha avanzado, pero aún nos falta mucho por hacer”.   

Aprovechando este espacio, ¿qué le pedirías a los centros educativos?  “Que no pierdan la perspectiva de su labor social y humanitaria”.

Silvia también nos comparte un mensaje a otros papás y mamás que recién descubren que algo es diferente en sus hijos:   

Se vale llorar, pero hay que levantarse y continuar. Es muy importante demostrar  el amor que sientes por tu hijo porque ese sentimiento NO cambia por un diagnóstico”.

Los invito a reeducarnos, informarnos y a luchar por  lograr que realmente se dé la verdadera inclusión. Es trabajo duro, pero es necesario estar dispuestos. Si no tienen un hijo diagnosticado, háganlo por su vecino, primo, amigo, nieto, hermano, cuñado”.

 

Muchas gracias Silvia por dedicarnos este tiempo y por abrirnos tu corazón.

 


Silvia es la orgullosa mamá de Patricio, Montse y Leo. Actualmente combina desde casa su trabajo como contador público a la vez que se ocupa de la familia junto con su esposo Juan Carlos.