Qué podemos empezar a hacer nosotros padres o docentes para ayudar a los niños y adolescentes frente al estrés

¿Qué información es relevante para que nosotros padres o docentes podamos ayudar a los niños y adolescentes?

Estrés no es ni un fenómeno ni un concepto nuevo, ni siquiera surge en la época moderna. Nace en el siglo XIV y las personas lo usaban cuando hablaban de las dificultades, sufrimientos y aflicciones que atravesaban. Mucho tiempo después un biólogo y físico comenzó a utilizarlo para estudiar cuánto se deformaban ciertas estructuras (por ejemplo puentes) por una presión recibida de afuera. Y esta idea fue tomada luego para el estrés de origen social.

El estado de estrés es ese estado vivido por grandes y niños en el que se experimenta una tensión interna a partir de una circunstancia en la vida para la cual no se cuenta con herramientas que permitan enfrentarla. Entonces esa situación se vuelve un peligro.

Cuando uno percibe una amenaza o peligro en el entorno toma el mando el sistema nervioso automático para protegernos de él: luchar o huir. Así de igual que si fuéramos dos leones combatiendo, o una gacela frente a un depredador, estas reacciones nos permiten sobrevivir.

Muchas cosas suceden en el organismo en este estado. Eso te lo cuento otro día. Lo que quiero contarte ahora es que todos nuestros esfuerzos, energía y recursos se focalizan en la causa del peligro que está allí afuera. Nuestra atención va cambiando de un momento a otro, de un lugar a otro, de una cosa a otra para protegernos, porque en una situación de peligro la supervivencia es la prioridad. Nos volvemos alertas y reactivos.

Pensar en ese estado simplemente no es posible. Si toda la energía se orienta hacia el peligro para protegernos de él, no hay energía para otra cosa. No es momento de relajarse, divertirse, reflexionar, crear, aprender, leer y escribir significativamente, hacer cálculos, relacionar sucesos históricos, aprender un idioma nuevo, etc.

Todos los organismos pueden tolerar niveles de estrés a corto plazo. Treinta minutos después que logra evadir al depredador, y está fuera de peligro, la gacela vuelve a recobrarse. Pero en la vida humana las situaciones generalmente tienden a quedarse con nosotros más tiempo. Entonces, ¿qué pasa cuando el depredador no se va? El organismo mantiene ese estado de alerta reactivo constante, el estrés se hace crónico y la persona se enferma.

La mayoría de los humanos convivimos el 70% de nuestro tiempo con las hormonas del estrés. Es la principal causa de enfermedades crónicas en estos tiempos.

En las escuelas se produce el estrés educativo que es aquel estrés específico causado por demandas de la institución escolar que superan a los alumnos. No importa de qué país ni qué nivel. Está presente en todos ellos. También encontramos los elementos principales del estrés: una carga, que puede surgir de una situación o demanda escolar, que presiona al alumno y le genera distorsiones a todo nivel. Y también activa las respuestas para sobrevivir frente al peligro.

Pero no somos ni puentes ni animales salvajes. Los investigadores vieron que no todas las personas sentían estrés frente a una misma situación y el impacto no era el mismo si hacían ciertas cosas frente a ella en vez de otras.

Entonces, ¿qué era lo que le permitía a las personas no caer en una situación estresante? ¿Qué herramientas tenían esas personas que le permitían mayor bienestar en su vida?

Los recursos de afrontamiento. Ante las demandas que se nos plantean tenemos un rol activo, se ponen en marcha una serie de procesos para evaluar la situación y los recursos para hacerle frente. El sentido que la experiencia escolar tiene para tu hijo o alumno y las acciones que realiza son determinantes para que se convierta en estresantes o no y cuánto malestar le genere.

En el ámbito académico se pueden identificar distintos tipos de fuentes de estrés. Algunos asociados a momentos o situaciones de grandes cambios.

Entre ellos podemos encontrar los inicios o finales de niveles de escolaridad, los cambios de escuela, las evaluaciones definitorias de promoción o aquellas en las que se determina la permanencia o no en la institución. También situaciones escolares cotidianas: cumplir un horario, entregar actividades según el calendario escolar, las normas de convivencia, las actividades elegidas por el docente para trabajar, su estilo de enseñanza, las forma de evaluación, las características del grupo de compañeros, competencias, rituales, etc. (Cruz y Vargas, 2001 citado en Barraza Macías (2006).

¿Cuáles son algunos de los síntomas de estrés académico?

Pueden presentarse síntomas físicos como insomnio, cansancio, dolor de cabeza, problemas de digestión y temblores. También síntomas psicológicos como inquietud, tristeza, angustia, problemas de concentración, bloqueo mental y olvidos. Y síntomas comportamentales como mayor frecuencia de conflictos, aislamiento, desgano, ausentismo, etc. (Barraza Macías, 2006).

¿Qué podemos empezar a hacer nosotros padres o docentes para ayudar a los niños y adolescentes frente al estrés escolar?

Dejar de pensar en cuánto hace o deja de hacer. Poner atención en qué hace cuando tiene un problema escolar. Ese es el primer punto de partida para conocer los recursos de afrontamiento construidos con los que cuenta. Buscar conectar con ellos. Cambiar el cuánta tarea te falta entregar por un cómo te estás sintiendo.

Está demostrado que esa simple pregunta contribuye a bajar los niveles de estrés de un organismo. Y siempre pedir ayuda a un profesional para que nos acompañe cuando vemos que la situación nos excede a nosotros como adultos también.

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Julieta Aira tiene una licenciatura en Psicopedagogía y es Profesora en Ciencias de la Educación.

Ha desempeñado funciones como coordinadora de un equipo psicopedagógico, de acompañamiento a niños en su inclusión en el sistema educativo y ha sido formadora de docentes en nivel superior en el área pedagógica, filosófica y didáctica en Argentina.

Desde 2007 es psicopedagoga por la salud en el aprendizaje de niños y adolescentes, principalmente desde la clínica privada.

https://www.instagram.com/julieta.aira/